Museo de la Orangerie

Renoir, sala 12: pintar hasta el final

La sala 12, en el nivel -2 de la Orangerie, está dedicada casi por completo a un solo pintor: Auguste Renoir, en los últimos diez a quince años de su vida. Los lienzos son aquí más carnosos, más rojizos, a menudo más grandes que sus escenas impresionistas de 1870-1880, mejor conocidas. Este Renoir es el que Paul Guillaume buscó y defendió activamente en una época en que el mercado aún prefería al pintor de La Grenouillère. La sala 11, justo al lado, con un Picasso y dos Matisse, no es una simple casualidad de la colección: Guillaume veía en ella una continuación.

Salas y obras verificadas el 6 de septiembre de 2026

Una apuesta de marchante más que una evidencia de museo

El Renoir tardío —el posterior a 1900— tuvo durante mucho tiempo mala fama: factura considerada blanda, colores demasiado rojizos, desnudos juzgados repetitivos. Fue precisamente ese período el que Paul Guillaume, joven marchante parisino, eligió coleccionar con insistencia a partir de los años 1910-1920, junto a Cézanne y, sobre todo, a los pintores de su propia generación. De las 146 obras de la colección Jean Walter y Paul Guillaume que hoy están en la Orangerie, una veintena son de Renoir, la mayoría tardías.

El recorrido del museo refleja esta postura: la sala dedicada a Renoir (sala 12) linda directamente con aquella donde cuelgan Picasso y Matisse (sala 11). Esta vecindad no es una coincidencia de conservación: es la huella de una convicción que Guillaume hizo pública en vida.

1. Sala 12 — Cagnes-sur-Mer, pintar con manos que se cierran

Renoir desarrolla una poliartritis reumatoide hacia 1892, cuando tiene unos cincuenta años. La enfermedad avanza lenta pero inexorablemente: hacia 1903 ya se la describe como fuertemente invalidante, y sigue deformando sus manos —desviación de los dedos, articulaciones bloqueadas— hasta su muerte en 1919. En 1907 se instala de manera permanente en Les Collettes, una finca agrícola de Cagnes-sur-Mer, por la suavidad del clima.

La imagen más difundida —un pincel «atado» a una mano paralizada— merece matizarse. Según un estudio médico publicado en la revista Hand dedicado específicamente a su caso, Renoir conservaba la capacidad de cerrar la mano sobre un objeto, pero ya no tenía fuerza ni precisión suficientes para sujetar solo un pincel fino: entonces se lo colocaban en la mano, previamente envuelta en un paño suave para evitar que el roce provocara llagas. Se trata, pues, menos de un pincel atado a un muñón inerte que de un gesto de asistencia cotidiano, hecho necesario por la deformación progresiva de los dedos —un matiz importante respecto a la leyenda, que no resta en nada la dificultad real del gesto en sus últimos diez años.

2. Sala 12 — el hijo de payaso, la última bañista

«Claude Renoir de payaso» (1909) representa al tercer hijo del pintor, Claude, apodado Coco, entonces niño —el mismo Claude que más tarde sería ceramista. Para esta sesión de pose, Renoir hizo vestir a su hijo con un traje de payaso rojo y abullonado; como el niño se negó a llevar las medias de lana previstas, le compraron unas de seda. El cuadro lleva el número de inventario RF 1960-17 en la Orangerie.

La sala muestra también el tema obsesivo de esta última década: la bañista, el desnudo femenino, a menudo pintado en los últimísimos años a partir de una sola modelo —Andrée Heuschling, llamada Dédée, enviada a Renoir por el propio Matisse en 1917 porque la encontraba «típicamente Renoir». Ella posa hasta la muerte del pintor en 1919 e inspira en particular «Rubia con rosa» (1915-1917). Se dice que Renoir comentó de ella: «¡Qué bella es! He gastado mis viejos ojos sobre su piel joven y he visto que no era un maestro, sino un niño.» Convertida en actriz bajo el nombre de Catherine Hessling, se casará en 1920 con otro hijo del pintor, Jean Renoir, futuro cineasta —precisamente el que no es el niño del cuadro de payaso, sino su hermano. Es Claude, justamente, quien hereda «Rubia con rosa» a la muerte de su padre y la revende a Paul Guillaume en 1929: el lienzo pasa así directamente de la familia al marchante, antes de entrar en las colecciones nacionales en 1963.

3. Sala 11 — el vínculo que Paul Guillaume reivindicaba

El acercamiento entre Renoir y la vanguardia no es una lectura retrospectiva: Paul Guillaume lo escenificó en vida. En 1918 organiza en su propia galería una exposición que confronta a Matisse y Picasso, un acontecimiento que ha quedado en la historia del arte como uno de los primeros diálogos museográficos entre ambos pintores. De manera más amplia, el Museo de la Orangerie presenta las obras de los años 1920 de Derain, Picasso y Matisse entrando en diálogo con el período tardío, entonces redescubierto, de Cézanne, Monet y Renoir —es exactamente la lógica de la vecindad entre las salas 11 y 12 en la actualidad.

«Mujer con pandereta» (1925) y «Mujer con sombrero blanco» (hacia 1921, adquirida por Guillaume en 1929) son dos Picasso del período que sigue a su clasicismo neoantiguo de principios de los años 1920; la primera, una odalisca lánguida que sostiene una pandereta, debe su tema a las odaliscas que pinta entonces Matisse, aunque se distingue claramente de ellas por el tratamiento de los volúmenes. «Mujer con violín» (1921-1923) y «Mujeres en el sofá o El diván» (1921) son dos Matisse pintados en Niza, en interiores donde un biombo morisco y una vista al mar reaparecen como motivos recurrentes de este período llamado «niciense». Nada, en estos cuatro lienzos, cita directamente a Renoir; el vínculo que sostenía Guillaume es un vínculo de generación y de temperamento —la permanencia del desnudo y de la figura femenina como tema, a contracorriente de las vanguardias más abstractas de la década anterior.

Cuánto tiempo

Las dos salas se visitan seguidas, en el nivel -2, y se prestan a una lectura continua de la «última generación» reunida por Paul Guillaume.

  • Sala 12 — Renoir — 15 minutos.
  • Sala 11 — Picasso y Matisse — 10 minutos.
  • Las dos salas con lectura de cartelas — 30 minutos.

Fuentes y verificación

Este artículo se basa en las siguientes fuentes:

La presentación de las obras y la apertura de las salas pueden cambiar. Compruébalo en la web del Museo de la Orangerie el día de tu visita antes de seguir el recorrido.

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