Londres · National Portrait Gallery · Sala 28

El retrato de Churchill que su esposa mandó destruir

Un retrato oficial completamente destruido por orden discreta de la esposa del modelo, y un cuadro de formato modesto que documenta la tensa amistad entre dos de los mayores pintores británicos del siglo XX: la sala 28 muestra que el retrato, incluso en el siglo XX, sigue siendo un terreno de conflicto.

Salas y obras verificadas en la base de colecciones del museo

El retrato británico después de 1945

Esta sala reúne retratos pintados entre las décadas de 1940 y 1960, en un momento en que el género se reinventa bajo la influencia del expresionismo y de una nueva generación de pintores londinenses —Francis Bacon, Lucian Freud, Frank Auerbach— que rompen con el parecido halagador en favor de una verdad psicológica a veces brutal.

1. Un regalo de cumpleaños quemado antes de un año

El retrato de Winston Churchill pintado por Graham Sutherland fue un regalo al primer ministro de ambas cámaras del Parlamento británico, entregado en una ceremonia pública en Westminster Hall por su octogésimo cumpleaños, el 30 de noviembre de 1954. Churchill, al encontrar el resultado despiadado, lo calificó públicamente de «notable ejemplo de arte moderno» con una sonrisa irónica, antes de describirlo en privado como «asqueroso» y reprocharle que le hacía «parecer medio idiota».

El cuadro desapareció antes de cumplirse un año desde su entrega. Durante mucho tiempo se creyó que había sido la propia Lady Churchill quien lo mandó destruir; investigaciones biográficas más recientes, basadas en una grabación de la antigua secretaria de Clementine Churchill, Grace Hamblin, muestran que fue esta última quien organizó la destrucción del cuadro, a petición discreta de una Clementine Churchill «muy preocupada» por la angustia de su marido. El cuadro original ya no existe, por tanto; solo quedan estudios preparatorios y fotografías como testimonio.

2. Bacon pinta a Freud: tres estudios, un formato pequeño

Francis Bacon pinta en 1964 un pequeño tríptico, Tres estudios para un retrato de Lucian Freud —cada panel mide apenas unos 35 por 30 centímetros—, que documenta la compleja amistad entre los dos pintores, que se conocían y se influían mutuamente desde la década de 1940. No hay que confundir esta obra con otro tríptico distinto, más grande y posterior (1969), también dedicado a Freud, que se vendió en subasta en 2013 por unos 142 millones de dólares: son dos cuadros diferentes, que no deben mezclarse pese a sus títulos casi idénticos.

La versión de 1964 que se exhibe aquí es un préstamo de larga duración de una colección privada, y no una adquisición permanente de la galería —un dato útil si esperas volver a verla en una próxima visita.

Cuánto tiempo

Dos historias contrastadas sobre la relación entre un modelo y su retratista: una de rechazo violento, la otra de amistad cómplice.

  • El retrato destruido de Churchill (estudios y fotografías) — 8 minutos.
  • Tres estudios para un retrato de Lucian Freud (Bacon) — 8 minutos.

Fuentes y verificación

Verificado en las fichas oficiales de la National Portrait Gallery (npg.org.uk) y contrastado con Wikipedia ES/EN.

La presentación de las obras y la apertura de las salas pueden cambiar. Compruébalo en la web del National Portrait Gallery el día de tu visita antes de seguir el recorrido.

Escucha el comentario en el museo

El recorrido te da un hilo conductor. Ante una obra, CulturAll añade el comentario de audio: fotografía el cuadro o su cartela, escucha y haz tus preguntas.