El retrato británico después de 1945
Esta sala reúne retratos pintados entre las décadas de 1940 y 1960, en un momento en que el género se reinventa bajo la influencia del expresionismo y de una nueva generación de pintores londinenses —Francis Bacon, Lucian Freud, Frank Auerbach— que rompen con el parecido halagador en favor de una verdad psicológica a veces brutal. Pintura, bronce y vitral conviven aquí: no fueron solo los pintores quienes redefinieron entonces el género.
1. Un regalo de cumpleaños quemado antes de un año
El retrato de Winston Churchill pintado por Graham Sutherland fue un regalo al primer ministro de ambas cámaras del Parlamento británico, entregado en una ceremonia pública en Westminster Hall por su octogésimo cumpleaños, el 30 de noviembre de 1954. Churchill, al encontrar el resultado despiadado, lo calificó públicamente de «notable ejemplo de arte moderno» con una sonrisa irónica, antes de describirlo en privado como «asqueroso» y reprocharle que le hacía «parecer medio idiota».
El cuadro desapareció antes de cumplirse un año desde su entrega. Durante mucho tiempo se creyó que había sido la propia Lady Churchill quien lo mandó destruir; investigaciones biográficas más recientes, basadas en una grabación de la antigua secretaria de Clementine Churchill, Grace Hamblin, muestran que fue esta última quien organizó la destrucción del cuadro, a petición discreta de una Clementine Churchill «muy preocupada» por la angustia de su marido. El cuadro original ya no existe, por tanto; solo quedan estudios preparatorios y fotografías como testimonio.
2. Bacon pinta a Freud: tres estudios, un formato pequeño
Francis Bacon pinta en 1964 un pequeño tríptico, Tres estudios para un retrato de Lucian Freud —cada panel mide apenas unos 35 por 30 centímetros—, que documenta la compleja amistad entre los dos pintores, que se conocían y se influían mutuamente desde la década de 1940. No hay que confundir esta obra con otro tríptico distinto, más grande y posterior (1969), también dedicado a Freud, que se vendió en subasta en 2013 por unos 142 millones de dólares: son dos cuadros diferentes, que no deben mezclarse pese a sus títulos casi idénticos.
La versión de 1964 que se exhibe aquí es un préstamo de larga duración de una colección privada, y no una adquisición permanente de la galería —un dato útil si esperas volver a verla en una próxima visita.
3. Beecham y Fonteyn, dos leyendas del escenario británico en busto
La cabeza en bronce de Sir Thomas Beecham por David Wynne, realizada en 1957, capta al director de orquesta y fundador de la London Philharmonic Orchestra y después de la Royal Philharmonic Orchestra, cuatro años antes de su muerte en 1961. Wynne realizó por separado unos bronces de las manos de Beecham, conservados junto a la cabeza: una manera de captar, más allá del rostro, el propio gesto de dirigir una orquesta.
El busto en bronce de Margot Fonteyn por Maurice Lambert, realizado en 1956, es un estudio preparatorio para una escultura de tamaño natural hoy prestada a la Royal Ballet School. Fonteyn, primera bailarina del Royal Ballet en Covent Garden, se encontraba entonces en la cumbre de una carrera iniciada en la década de 1930: una de las bailarinas más celebradas de la historia británica.
4. Heron y Boty, el autorretrato como manifiesto
El Autorretrato de Patrick Heron, pintado en 1951, llega un año después de que la galería adquiriera sus retratos de T. S. Eliot (1949) y de Herbert Read (1950). Heron aplica en él su propia teoría de la «distorsión» pictórica —la manera en que un pintor transforma el mundo físico en lugar de copiarlo— construyendo el espacio del cuadro a partir de líneas gestuales y planos de color, aplicados unas veces en capa espesa, otras en veladura.
El Autorretrato sobre vitral de Pauline Boty, realizado hacia 1958 cuando era estudiante en el departamento de vitral del Royal College of Art, es la única obra sobre vidrio de toda la colección de la National Portrait Gallery. Boty, que se convertiría en una de las pocas mujeres reconocidas del Pop art británico, había sido disuadida de estudiar pintura —considerada entonces una carrera demasiado difícil para una mujer— y se volcó primero en el vitral antes de imponerse, unos años después, como pintora.
5. La familia real a la hora del té, un ministro y un novelista
La Conversation piece en el Royal Lodge, Windsor, pintada en 1950 por Sir James Gunn (óleo sobre lienzo, unos 151 × 100 cm), muestra al rey Jorge VI, a la reina Isabel, a la princesa Isabel (futura Isabel II) y a su hermana la princesa Margarita a la hora del té. Durante la guerra la familia real permaneció en Londres; en este retrato de posguerra, la informalidad de la presentación, debida a la reina, era completamente nueva y refleja el cambio en la percepción de la monarquía. Gunn, elegido por los reyes, recordó la dificultad de colocar el corgi, que movía sobre el lienzo como un recorte de papel. La obra se encargó para colgarse en una colección pública.
La cabeza de bronce de Aneurin Bevan, de Peter Lambda (1974, a partir de una obra de 1945, 45 cm de alto), recuerda al hombre que supervisó la fundación del National Health Service en 1948, como ministro de Sanidad, nacionalizando los hospitales y ofreciendo atención médica gratuita a todos. Minero galés metido en la política sindical desde adolescente, figura de la huelga general de 1926 y luego diputado laborista por Ebbw Vale, encarna el Estado del bienestar nacido de la victoria laborista de 1945.
El busto de bronce de J.B. Priestley, de Maurice Lambert (1948, 41,5 cm de alto), muestra a uno de los novelistas más populares de los años 1920 y 1930, de origen obrero y figura destacada de la izquierda. Al comienzo de la guerra presentó en la BBC el programa Postscripts, en el que reflexionaba sobre el esfuerzo bélico pensando en una sociedad más justa; su teatro, como Llama un inspector (1945), promovía la conciencia social. Se describía a sí mismo como un gruñón: «Estoy hecho para el papel, pues tengo la cara caída, un labio inferior pesado…»
Cuánto tiempo
Nueve obras en una sola sala: calcula aproximadamente una hora para verlas todas; unos quince minutos bastan para las dos historias más llamativas, la del retrato destruido de Churchill y la del tríptico de Bacon.
- Antecedentes sobre el retrato británico después de 1945 — 5 minutos.
- El retrato destruido de Churchill (estudios y fotografías) — 8 minutos.
- Tres estudios para un retrato de Lucian Freud (Bacon) — 8 minutos.
- Sir Thomas Beecham (busto, David Wynne) — 6 minutos.
- Margot Fonteyn (busto, Maurice Lambert) — 6 minutos.
- Autorretrato (Patrick Heron) — 6 minutos.
- Autorretrato sobre vitral (Pauline Boty) — 6 minutos.
- Conversation piece en el Royal Lodge (Gunn) — 8 minutos.
- Aneurin Bevan (cabeza de bronce, Peter Lambda) — 4 minutos.
- J.B. Priestley (busto, Maurice Lambert) — 4 minutos.
Fuentes y verificación
Verificado en las fichas oficiales de la National Portrait Gallery (npg.org.uk) y contrastado con Wikipedia ES/EN.
- National Portrait Gallery — Winston Churchill (Graham Sutherland)
- Wikipedia EN — Portrait of Winston Churchill (Sutherland)
- National Portrait Gallery — Lucian Freud ('Three Studies for Portrait of Lucian Freud')
- Francis Bacon (catalogue raisonné) — Three Studies for Portrait of Lucian Freud
- National Portrait Gallery — Room 28 (location)
- National Portrait Gallery — David Wynne, person page
- National Portrait Gallery — NPG 6033, Margot Fonteyn (Maurice Lambert)
- National Portrait Gallery — NPG 6540, Patrick Heron self-portrait
- National Portrait Gallery — NPG 7030, Pauline Boty self-portrait (stained glass)
- National Portrait Gallery — NPG 3778, Conversation piece at the Royal Lodge, Windsor (James Gunn)
- National Portrait Gallery — NPG 4993, Aneurin Bevan (Peter Lambda)
- National Portrait Gallery — NPG 6025, J.B. Priestley (Maurice Lambert)
La presentación de las obras y la apertura de las salas pueden cambiar. Compruébalo en la web del National Portrait Gallery el día de tu visita antes de seguir el recorrido.
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La National Portrait Gallery, Londres
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