Un cuadro mostrado nueve años después de pintarse
Picasso pinta Las señoritas de Aviñón en París entre junio y julio de 1907, en su taller del Bateau-Lavoir. El lienzo permanece luego enrollado, mostrado solo a unos pocos allegados —Braque, Matisse y Derain lo descubren y quedan desconcertados— hasta su primera exposición pública en 1916, en el Salón de Antin. El propio Picasso parece haber dudado sobre lo que había pintado: el título actual no es suyo, sino del crítico André Salmon, que lo toma del nombre de una calle de Barcelona conocida por sus prostíbulos.
La sala 502 reúne este cuadro con dos obras que lo flanquean en el tiempo: un estudio preparatorio y un lienzo anterior que muestra de dónde viene la figura central.
1. Cinco mujeres, dos estilos en un solo cuadro
Observa las cinco figuras de izquierda a derecha: las tres de la izquierda permanecen cercanas al arte ibérico que Picasso conocía desde 1906, mientras que las dos de la derecha, con rostros tratados en planos angulares que evocan máscaras, deben más al arte africano que descubre en el museo etnográfico del Trocadero en la primavera de 1907. Esta ruptura interna, visible dentro de un mismo cuadro, es una de las razones por las que Las señoritas de Aviñón se consideran el acta de nacimiento del cubismo más que el punto final del fauvismo del que partía Picasso.
El lienzo mide 2,43 por 2,33 metros —el formato de la gran pintura de historia, habitualmente reservado a escenas religiosas o mitológicas, aplicado aquí a cinco figuras desnudas en un burdel. Es también este desajuste entre el formato solemne y el tema crudo lo que desconcertó a los primeros visitantes que fueron a verlo en 1916.
2. Estudio para Las señoritas de Aviñón: el rostro antes de la máscara
El Estudio para Las señoritas de Aviñón, pintado a comienzos de 1907, muestra una fase anterior de la composición, antes de que Picasso llevara los rostros hacia la abstracción angular del cuadro final. Colocado junto a la obra terminada, permite medir concretamente el camino recorrido en solo unos meses —un rostro todavía legible se convierte en una máscara casi geométrica.
3. Muchacho llevando un caballo: justo antes de la ruptura
Muchacho llevando un caballo, pintado en París en 1905-06, pertenece al período inmediatamente anterior a Las señoritas de Aviñón: un dibujo todavía clásico, colores apagados, un tema casi intemporal. Colocado en la misma sala, sirve como punto de comparación: menos de dos años separan a este muchacho de cuerpo armonioso de los rostros fracturados de Las señoritas.
El cuadro entra en la colección del MoMA en 1939, adquirido mediante el legado de Lillie P. Bliss —pero no directamente: el museo lo obtiene a cambio de un Degas ya presente en la colección Bliss, Jinetes a caballo ante colinas lejanas. Fue este mecanismo de intercambio, previsto en el testamento de Bliss, el que permitió al MoMA reunir varias piezas mayores de su colección en los años posteriores a su muerte en 1931.
Cuánto tiempo
La sala se recorre rápido, pero Las señoritas de Aviñón merecen una parada larga: es un cuadro que se lee de izquierda a derecha, como un giro estilístico sorprendido en pleno proceso.
- Las señoritas de Aviñón — 12 minutos.
- Estudio para Las señoritas de Aviñón — 3 minutos.
- Muchacho llevando un caballo — 5 minutos.
Fuentes y verificación
Verificado en las páginas de colección y conservación del MoMA (moma.org) y contrastado con Wikipedia ES/EN.
- MoMA — Pablo Picasso, Les Demoiselles d'Avignon
- MoMA — Conservation, History of the Painting
- Wikipedia EN — Les Demoiselles d'Avignon
- Almine Rech — Lillie P. Bliss and the Birth of the Modern
- The Met — Lillie P. Bliss, Modern Art Index Project
La presentación de las obras y la apertura de las salas pueden cambiar. Compruébalo en la web del MoMA el día de tu visita antes de seguir el recorrido.
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